El 2 de diciembre es el Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud

La lucha contra la esclavitud es uno de los procesos más importantes de la historia y un elemento fundamental en la evolución posterior del derecho internacional. De hecho, la organización de derechos humanos más antigua del mundo tuvo su origen en el movimiento abolicionista.

Muchas décadas después, sigue siendo necesario llamar la atención sobre el hecho de que, en todo el mundo, 40 millones de personas son víctimas de formas contemporáneas de esclavitud. Algunas de esas formas contemporáneas de esclavitud podemos encontrarlas en la cadena de suministro de sectores como el textil o el piscícola. Por ello, la Relatoría Especial sobre formas contemporáneas de esclavitud, creada en 2017, ha insistido en sus importantes informes en la necesidad de erradicar el trabajo esclavo de las cadenas de suministro.

Además de la creación de ese mecanismo especializado de Naciones Unidas, existen otras iniciativas importantes que podrían suponer avances en la lucha por la erradicación de las formas contemporáneas de esclavitud. Así, desde 2014 existe un nuevo instrumento, recientemente ratificado por España, de  la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que debería llevar a los Estados a fortalecer sus políticas tendentes a la erradicación de las formas contemporáneas de esclavitud. A su vez, en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, concretamente en la meta 8.7 se prevé el fin de las formas contemporáneas de esclavitud y de las peores formas de trabajo infantil.

También en 2015, en Reino Unido, fue aprobada una ley que llevó a la creación de una figura especializada dentro del organigrama estatal y que, además, establece la obligación a las empresas a presentar informes anuales sobre trabajo esclavo.

Más allá de que la efectividad de las disposiciones de la norma británica haya sido cuestionada en publicaciones posteriores a su entrada en vigor, supone un hito importante a nivel internacional. De hecho, ha servido de inspiración para una iniciativa similar en Australia. Resultaría deseable que otros países, entre ellos España, tomaran ejemplo de esas iniciativas e incluyeran leyes similares en sus sistemas jurídicos.

Finalmente, resulta destacable el hecho de que, diciembre de 2016, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó a Brasil por un caso de trabajo esclavo, en un caso paradigmático dentro del sistema internacional de protección de los derechos humanos.

Esta decisión es un motivo de esperanza. La esclavitud ha sido una de las formas más dramáticas en las que se ha despojada de dignidad a millones de personas. Frente a ello cabe recordar que el acceso a justicia de las víctimas es, sin lugar a dudas, una de las mejores formas de evitar graves violaciones de derechos humanos.

Por Diego Escribano, colaborador del Observatorio de RSC.

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